Chica de Artó

Chica de Artó
Artó

lunes, 16 de diciembre de 2013

Música para la voluntad


Sabina 

Fui a la peluquería y por supuesto salí con el pelo veinte centímetros más corto de lo que quería ¡No hay caso!  Le dije, con todo el énfasis que pude, que me cortara sólo las puntas. Ahora tengo un pelito de nada y 50 billetes menos.
Es demasiado habitual que pidamos una cosa y nos den otra y que encima tengamos que pagarla como si nos encantara.
Salí con la goma en  la mano para nada más llegar a la esquina atarme, como buenamente se pudiera, los restos de pelo. Me vine mirando las figuras del pavimento en busca de razones y en porqué yo no puedo hacer como esa señora rusa…

lunes, 9 de diciembre de 2013

Fuera de juego



Me declaro oficialmente fuera de las pistas (al día de hoy). No es una declaración de intenciones, es la mera constatación de un hecho. Estoy fuera de juego. No ha sido deliberado ni obedece a una estrategia, tampoco es la conversión de mala en buena ni nada que se le parezca. Es algo que ocurre (aunque no quieras) porque llega un momento en que simplemente no entras en el juego de la seducción permanente porque sabes cómo empieza y también cómo termina, la emoción se ha quedado por el camino. No estoy diciendo, insisto, que me haya convertido en una señora respetable, sino simplemente en que si he de jugar lo haré en otra liga.
¿Te digo una cosa? ¡Es infinitamente más fácil vivir así! Es glorioso poder hablar con cualquier hombre (o lo que quieras) sin que te importe lo más mínimo resultarle agradable. El trabajo se hace mucho más expedito, cualquier trámite mucho más sencillo, los movimientos más complejos se agilizan y todos tus deseos se acercan a las manos porque vas a por ellos, sin darle ni una sola vuelta.

martes, 3 de diciembre de 2013

Con el viento... bamboleo


Foto: Alexis Fuentes Valdivieso

Hace un par de días me llamaron “oscilante”. Bueno, no es lo peor que me han dicho, claramente no es un insulto, sino una observación, de esas bien intencionadas, con la finalidad de ayudarme a mejorar.
Me acordé enseguida de un profe que el primer día de clase nos pidió traer para la próxima una imagen que nos representara ¡Una! No fui capaz, simplemente no logré encontrar de entre todo lo que hay disponible una sola imagen con la que se me antojara quedar representada. Ni un retrato ni algo simbólico, no me puedo asociar a una sola cosa… o condición. Llevé un apretujado collage (haciendo un esfuerzo no menor).

Con ocasión de la reciente fuga que hice de mi vida cotidiana para volver al ruedo laboral más intenso, pude comprobar que es cierto que se puede oscilar, bambolear de aquí para allá, siempre y cuando el péndulo te lo permita.

martes, 26 de noviembre de 2013

Este país: fin


Mercado Central de Santiago


Ahora no tanto, pero “gente de esfuerzo” era una expresión muy común para referirse a los pobres. La usaban sobre todo, otros pobres.
Durante mucho tiempo no supe bien qué quería decir, supuse que era una manera algo más respetuosa para referirse a los que no tienen dinero.
Pero luego me di cuenta de todo lo que significa y la enorme verdad y dureza que encierra ese esfuerzo, para esa gente, que no soy yo, que no eres tú.
Desde niña me tocó transitar mucho por la zona del Mercado Central, de la Estación de trenes  que no llegué a ver nunca con trenes, y que como  casi todos los barrios con terminales del mundo,  es un lugar popular, lleno de gente caminando rápido, sudando en verano y soplando vapor en invierno, trabajando con esmero para vender sus productos en jornadas sin fin.
Puente

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Este país: capítulo II


Sabina


Y sigo yo pensando que aquí todo el mundo está desquiciado, y mira que lo digo yo, que soy totalmente “locapordento".
Pasado y superado el proceso de adaptación, me encuentro finalmente con mi estado natural y me doy de bruces con las razones que una vez tuve para tomar distancia.
Un día alguien dijo: “Chile tiene dos problemas: la delincuencia y la familia”.  Aquí, en mi país, nunca me han robado, sólo te digo eso.
Cuestiones sanguíneas aparte, me doy cuenta de que el temple local no se debe sólo a una alimentación rica en picante, sino también a que la mayoría de las personas vive desde las entrañas. Hombres y mujeres, todos, actúan movidos por los más profundos (o profanos) sentimientos.
Los hombres están todo el tiempo adulando  a “las minas” , con el piropo en la punta de la lengua, intentando a ver si,  por obra o gracia, les sale un polvo, un roce o un tocamiento casual. Todos, sin excepción te miran el culo y las pechugas como primer saludo… luego ya veremos.

miércoles, 16 de octubre de 2013

Este país: capítulo I


Desde el avión
El enfrentamiento con lo que es tu origen puede resultar un poco violento según como se haga la entrada. Si vienes desde otro país al tuyo (mi caso justo ahora) el choque resulta aún más desconcertante, porque llevas un montón de tiempo sintiendo que estás en el margen y que debes venir en avión  hasta el centro para poder ejercer de “guinda de pastel”; y resulta que el añorado pastel no es tan rico ni tan cremoso como parecía desde lejos.
Fenómeno que también aplica a circunstancias más personales como cuando dejas de ser hija para ser madre, o hermana para ser prima lejana, o amiga que ahora es foto, etc.
Pero hoy voy a referirme a esta llegada a mi ciudad natal y al reencuentro con lo que en rigor es mío y que me ha dado algo más que un pasaporte.
Todos sabemos lo fortuito que es el lugar en el que nacemos, la familia que te toca y la mayoría de las circunstancias en las que apareciste sin que nadie te preguntara nunca nada. No obstante, esto determina toda tu vida.
Lo más fácil y lo primero que te sale del alma son unas ganas casi incontenibles de salir huyendo cuando ves ese gran letrero de bienvenida con la imagen publicitaria de un presentador de la tele que suponías muerto desde hace décadas.

martes, 1 de octubre de 2013

El silencio de Dios


"El Silencio" (Bergman)

Hay momentos en la vida en que se alborota tanto tu mundo interior como lo que te rodea. Algún hecho, algo,  viene y te sacude a lo bestia. No tiene porqué ser algo malo, me refiero a esas cosas que pasan y alteran el orden de los factores y, por tanto, al producto (tú).
Cuando ese evento es algo individual, algo que te afecta a ti principalmente y sólo por añadidura a otros, es mucho más complicado que cuando entra una ola por la ventana y se lleva todo por delante, porque estos acontecimientos propios nos crean una crisis donde el nudo rodea sólo tu cuello. El intríngulis es todo para ti.
No sé si te ha pasado, pero hablo de cosas como llevar (o no) un embarazo adelante, una declaración de amor que te desarma, una invitación a emprender un insólito proyecto (que se parece mucho a un sueño que tuviste una vez), una persona que irrumpe en tu vida y en dos días se transforma en algo monumental, una necesidad acallada que estalla… Acontecimientos que te enfrentan de cara con algo que no estaba pensado, pero que ahora está ahí y hay que integrarlo.