Chica de Artó

Chica de Artó
Artó

martes, 18 de marzo de 2014

El cuento de la belleza


Liz by Warhol



Estaba viendo un documental sobre la historia de unas grandes tiendas muy famosas en USA y sus visionarios dueños, cuyo éxito nacía de saber captar la verdadera elegancia. Y para ilustrar el talento y el nivel de la clientela nada mejor que unas buenas fotos de Elizabeth Taylor arropada por pieles y joyas, tantas que sólo se le veían los ojos en algunas.

Luego me tocó esperar en la antesala de un médico y gracias a la revista de cosas y casas caras vi las residencias de descanso de algunos magnates, al rey de España junto al cuerpo diplomático, a princesas y duques asistiendo a fiestas en espectaculares palacios y todo puesto ahí como máximo ejemplo de refinamiento, destacado por precioso.
¡Horrible todo!, pero no que a mí no me guste tanto, feo de diccionario, incluyendo a la cleopatra Liz, todo espantoso. Floreado, peludo, acristalado, aterciopelado, aleopardado, todo junto y por montones. Un mareo caleidoscópico de broches, plumas, pulseras, collares, diademas, colgantes, dorado sobre dorado. Salones y comedores que podrían provocar un ataque de epilepsia con sólo mirar los cojines.

martes, 11 de marzo de 2014

Lentejuelas negras


reina canaria.es
Han sido días de luces, desfiles, bailes, lentejuelas, disfraces y fiesta. Media Europa y muchos otros países, donde destaca Brasil, han celebrado carnavales, fiesta de origen cristiano aunque no lo parezca,  que se han extendido por el mundo coincidiendo con el Día de la Mujer.
No he podido dejar de mirar estas magníficas celebraciones, plenas de diversión, baile y zambomba, y no sé si será que me puse mal las gafas o qué, pero casi todo lo que vi era como en sepia, pese al colorido… Antiguo, digamos.
La fiesta por la fiesta, carnavales de múltiples tamaños, con acentos distintos, para públicos variados y en todos ellos, en los de colegio, en los más tradicionales, en los gays, en los de noche adulta, en los familiares, en los más populares o elegantes, en todos, la figura más destacada es la princesa (y sus variantes), todas quieren ser reinas o reinonas; puras niñas de pelo rubio con corona, o reinas de la noche embutidas en bikinis y plataformas, pero sigue en lo más alto del deseo femenino la aspiración de ser la esposa de un rey que es lo que viene a ser una reina.

martes, 4 de marzo de 2014

Más allá del perdón


V. Torres Zorrilla

¿Se puede querer a alguien que nos ha hecho daño? Es una de esas preguntas que salen rápido de la boca, pero que se quedan flotando, acompañándonos en silencio mientras fingimos no verla porque en realidad intentar darle respuesta es atravesar descalza el puente colgante de los suspiros. Nos hace adentrarnos en el cuarto de los recuerdos amontonados y ya sabemos que ahí hay muchas cosas rotas que no hemos podido arreglar y que de tanto estar a oscuras se han petrificado así, en trozos.
Supongo que dependerá del daño, del vínculo con la persona que nos haya herido, de si el puñal vino directo al corazón o fuimos tocados al pasar abriéndonos la mejilla de refilón en una carrera por matar a otro, pero dependerá sobre todo, del perdón.
La escritora Amy Tan afirma que el que dice perdonar una infidelidad o el abandono de una madre, miente. Yo sobre las parejas no podría aventurarme a soltar una sola afirmación, porque creo firmemente que lo que ocurre al interior de una relación de dos es imposible de sondear desde fuera, pero sí estoy de acuerdo en que el abandono no se perdona, ni el de una madre, un padre, o del que nos protegía con su amor.

martes, 25 de febrero de 2014

Cosa de hombres


 Acabo de leer un artículo muy exhaustivo, que habla de lo que significa para los hombres la pérdida del pelo, pues me ha dado una risa, jajaja. No podía parar de reír mientras avanzaba en la lectura y ahondaba en las terribles consecuencias psicológicas que tiene para los hombres quedarse calvo.

A ver si después de todo la vida moderna trae consigo cierta justicia divina, pensé.
No he leído nada acerca de barrigas prominentes, pero esto del pelo planteado como una tragedia masculina me ha hecho sentir que por lo menos en algo la naturaleza nos va dando un poco de equilibrio frente a los varones.
Ahora entiendo por qué “La gran estaba americana” empieza con el pobre Batman (Christian Bale) pegándose como puede matojos de lana mezclados con pelos de las sienes, es la metáfora perfecta del hombre que intenta cubrir el vacío existencial, jajaja. Tal vez no debería reírme, pero tantos años de chistes donde se compara el culo de las mujeres de más de 30 con lavadoras, me liberan de culpa.

martes, 18 de febrero de 2014

Dar para recibir



Cuando termina una película me empeño a fondo en leer todos los nombres que aparecen en los créditos,  llevo años y  aún hoy me resulta imposible. Para qué pondrán tanto nombre si no los lee casi nadie, a quién le puede interesar quién hizo qué. Más allá de los diez primeros actores son sólo letras amontonadas que pasan sin sentido hasta la C de copyright.
¿Te digo para qué los ponen? Para que cada uno se lea a sí mismo. Para que el que sale, se busque, se encuentre y halle la paz al verse ahí, reconocido.
Hasta hace muy poco no fui consciente de que existía esta ansiedad, este deseo generalizado por el aplauso, por el agradecimiento público, por el trofeo, por la mención honrosa… en cualquier categoría, da igual.
Las madres, ya lo sabemos, esperan por lo menos el tatuaje en el brazo y de ahí para arriba todo es poco para premiar su encomiable labor, pero no son las únicas afectadas por el afán. Todos tenemos el bicho dentro.

miércoles, 12 de febrero de 2014

Mordiscos de amor


Burning Love
Cuando una historia de amor termina puede ser una lenta disolución, pero casi siempre se trata de un estallido mortal que arrasa con todo tipo de buenas intenciones para dejar, en el mejor de los casos, un rescoldo que permanece ardiendo un rato gracias a la furia, el rencor o el despecho.
Se dice que no hay finales buenos. Y no los hay cuando lo que hubo fue un viaje hacia al centro de la pasión donde te dejaste caer llevada por los ensordecedores latidos del deseo que fecundó en amor y acabó en espanto.
Lo que viene después, cuando uno de los dos interrumpe el abrazo que parecía eterno, es llanto a grito pelado o, si somos más de interior, gemidos ahogados ante el cruel desaire que nos hace ver de golpe lo peor del amante ideal.
Alguien, siempre uno y no los dos, queda tirado a la intemperie del desprecio.
Un empujón sentimental inesperado nos puede dejar contra las cuerdas, aturdidas de celos o desdicha durante más de "diecinueve días y quinientas noches",  sin poder vislumbrar siquiera dónde ha ido a parar nuestra elegante entereza.

sábado, 8 de febrero de 2014

Espejismos


abc.es

No somos todos iguales; desde antes de nacer ya se marcan las diferencias, hay gestaciones nutridas y calmas que luego tienen un parto atendido y controlado donde se recibe a un bebé sano que desde el primer aliento respirará aire puro… y para otros será todo lo contrario; y a partir de ahí la vida se encargará de hacer diferencias un día sí y otro también.
Ni al comienzo de la vida, ni en el medio, ni al final el trato es igual para todos, después ya no sé, se ve que la esperanza está puesta en que en el cielo todos seamos iguales, pero aquí, ahora, no es así.
En España se discute que si a la hija del rey es o no igual ante la “justicia”. Ni la hija del rey ni muchos otros recibirán nada parecido a justicia nunca. Donde para unos hay cárcel para otros hay alfombras. No somos iguales ni ante la ley, ni en atención sanitaria, ni en educación ni en oportunidades ¡ni en nada!
Y otros te aclaran que en lo esencial sí somos iguales. En eso que va por dentro y que nos convierte a todos en seres humanos ¡Tampoco! Hay gente buena y gente mala, hay los listos y los tontos, honrados y mentirosos y eso se extiende hasta los rasgos más superficiales que nos diferencian también por fuera; los guapos y los feos, los que combinan bien la ropa de los que no dan una, los con sonrisas brillantes y los desdentados.