Chica de Artó

Chica de Artó
Artó

jueves, 15 de mayo de 2014

Triángulos y espirales



La mayoría de las personas admite conocer a alguien que ha sido infiel o que lo está siendo en este momento. Todos decimos tener “aquella amiga” que practica el peligroso juego de la seducción fuera de la pareja. Nunca o casi nunca uno reconoce ser el protagonista de una historia de infidelidad, excepto si somos víctimas, desde ahí sí que podemos hablar fuerte y claro sobre el tema, pero jamás como verdugos.

Es un asunto muy complicado porque es doloroso para la mayoría de las personas, excepto para algunos parisinos y los Clinton…

No sé si la infidelidad es la mayor prueba del cinismo en que nos movemos, pero es una muy buena. Desde casi todo punto de vista sirve para ilustrar la hipocresía; ya sea cometiéndola, negándola u horrorizándose ente ella.

Es sabido, por ejemplo, que en decenas de miles de oficinas, hay líos entre compañeros de trabajo. Desde un respetable ministerio público hasta una elegante boutique de diseño, en todas partes de cuecen habas. Sin embargo cuando alguien cae, porque lo pillan, es un escándalo.

jueves, 8 de mayo de 2014

Dragonas de exportación



Las mujeres chinas están de moda. O al menos eso parece. Con la modelo Liu Wen como ícono, se ve que hay una generación entera de chinas que ha alcanzado posiciones en lo más alto. Encabezan las listas de mujeres millonarias, son legión en cargos directivos a pesar de la cultura - vamos a decir “patriarcal”-  que impera en el país del dragón, son mayoría en las universidades, encabezan logros deportivos, son las que más viajan, las que más gastan, además han llevado adelante una verdadera revolución sexual logrando perder la virginidad antes de los 24, y todo esto en apenas 20 años.

Después de mirar los datos queda una moraleja muy rara porque todos estos “logros” están muy, pero muy relacionados con la política del hijo el único que ha hecho que millones de mujeres se vieran prontamente libres del deber de la crianza para lanzarse a la conquista del mercado que ya no se rige por ningún lema comunista sino al grito de “Enriquecerse es glorioso”.

jueves, 1 de mayo de 2014

3 X 8



Mi abuela decía: “el cuento de nunca acabar” y yo la oía, pero no la entendía. Ni yo con cuatro años ni ninguno de los que estaban un poco más allá, siempre lejos de la cocina, ocupados en sus cosas.

Mientras la miraba desde abajo, intentaba descubrir a qué se refería con estas palabras misteriosas que también repetía mi otra abuela y luego mi madre. Creía que estaban tomando impulso para lanzarse en cualquier momento a contarme una historia fascinante, de esas con un final sorprendente, inesperado. O tal vez se tratase de un conjuro secreto que haría aparecer un dragón en el medio de la cocina.

En cambio, ponían la radio, y sin ningún truco de magia de por medio, hacían desaparecer montones y montones de platos y ollas sucias lavándolas una a una. Me daban un paño para ir secando los cubiertos de tanto que yo insistía en participar en este cuento de nunca acabar.

jueves, 24 de abril de 2014

Escándalo



Por razones que no vienen a cuento tuve que ir a un centro comercial. No voy si puedo evitarlo porque me mareo y lo paso fatal.

Estaba en la parte de los restaurantes comiendo las tradicionales patatas fritas y bebiendo una cerveza con unos amigos mientras se cumplían las razones para poder irnos cuando, de pronto, unas chicas lanzaron una bicicleta por las escaleras mecánicas. No mataron a nadie, no llevaban armas, ni siquiera le dieron a una persona, pero hicieron un estruendo comparable a un desembarco marciano.

Eran tres chicas de pantalones muy, muy ajustados y grandes zapatillas  Nike. Al parecer muy orgullosas de sí mismas y aunque iban con las manos vacías, sin bolsas o paquetes de alguna tienda, estaban encantadas de la vida.

lunes, 14 de abril de 2014

Súper pobres




Una mañana de domingo tranquila y deliciosamente ociosa, mientras mordisqueaba una tostada, veo en la contraportada del diario una frase que me pareció tan llamativa como extraña: “Yo he sido rico y he sido pobre, y es mucho mejor ser rico”, decía. Y un tipo contaba una historia de esas típicas de yo empecé con un carrito y ahora tengo una cadena de supermercados; el cuento era olvidable, pero la frase se quedó conmigo y me ha rondado siempre. Porque parece una obviedad, pero no lo es.

La gente que tiene dinero, mucho dinero, no suele reconocer abiertamente que eso es infinitamente mejor que ser pobre. Suelen decir cosas como que todos podemos si queremos, se intentan igualar al resto de la humanidad apelando a la subjetividad de la felicidad, la salud y el amor, a que en la dedicación está la clave y todo tipo de embustes variados que incluyen estudios certificados por ellos mismos. Cuando, la realidad, es que ser pobre es una mierda.
Una mierda muy compleja.

jueves, 10 de abril de 2014

La incorregible



Se acaban de cumplir 100 años del nacimiento de Marguerite Duras. Escritora, cineasta, rebelde, curiosa, bella, deslenguada, caprichosa y tantas cosas más que la convierten en mi favorita.
París celebrará con todo tipo de eventos a la artista nacida en la Conchinchina. Parisina de carácter, de tanto escribir y vivir. Mujer excesiva en casi todo. Bebiendo, fumando, hablando, pensando. Amante múltiple, vanguardista en el deseo y libre de toda vergüenza.
Mi querida Marguerite. Tan aristócrata, luego tan pobre y tan sola, más tarde rica y adorada. Siempre inquieta y elegante. Obediente sólo a sus impulsos y a su pluma. Terriblemente lúcida, siempre.
Su vida, como su obra son fascinantes y son una sola cosa. Y ahora que repaso sus versos y algunos de sus pasos, me dan ganas de llorar un poco. Hay libros de ella que no he sido capaz de leer de un tirón porque me desbordan de emoción, de silencio, de belleza. Algunos de ellos me llevaron a lugares del pensamiento que no pensé que llegaría a pisar. Y aquí estoy, con la vida llena de momentos marcados por ella. 
Su biografía es tan “incorrecta” que aún hoy, en otro siglo, sigue siendo muy cuestionada.
¿Será que hay rebeldías de mujer que no prescribirán nunca? Con toda seguridad.

martes, 1 de abril de 2014

Rodeada


Hay días en que me siento completamente  “rodeada”, acorralada. Es un estado de agobio intenso provocado por la intromisión inesperada y excesiva de personas que, como mínimo, resultan molestas. Es como en las películas antiguas cuando el vaquero estaba rodeado por los indios. Cercado y en franca desventaja, pero con una pistola y una puntería mágica que, claro, yo no tengo.
Se puede tener a los buenos de nuestra parte (que por alguna razón siempre están callados), contar con argumentos lógicos y probados, estar arropada por el valor moral de estar diciendo la verdad, o simplemente tener la razón porque la iluminación de la experiencia se ha hecho presente. Puedes incluso decir que lo que propones es una fórmula avalada por la NASA... Finalmente, nada sirve si te encierran los necios. Se conjuran los ineptos bailando al ritmo de la más pura ignorancia y no tienes nada que hacer.