Fui a comprar un marco de fotos y encontré uno muy adecuado en una de esas cadenas de tiendas que venden mil cosas lindas e innecesarias a precios muy razonables (razonables para mí, no para el menor de edad que las ensambla en Blangadesh) y le digo al chico de la caja si puede ponerme uno de los cientos de papeles para envolver que tiene ahí para que no se vaya a quebrar el cristal, y me dice: “los papeles son sólo para las velas”. Hice un breve intento de convencerlo, pero me di cuenta de que sería imposible.
Él tenía su respuesta aprendida y bueno… ya se sabe que eso de que “el cliente siempre tiene la razón”, es un fenómeno comparable a escribir con pluma.
El chico además de estar uniformado por fuera y por dentro tiene la encomiable labor de proteger los intereses de otro. De alguien que está tan leeeeeeejos de él que ni lo ve.
Deseándole un buen día y esperando que lo nombren “empleado del mes” me tuve que ir con el marco bien agarradito para que no se me fuera a romper.






