Chica de Artó

Chica de Artó
Artó

domingo, 22 de enero de 2017

Dos preguntas, un destino.


Tengo dos preguntas girando en mi cabeza, una por un lado y la otra por otro, desde hace muchos días.
Parece que cada una fuera por separado, pero lo cierto es que me he dado cuenta de que están mucho más unidas de lo que me gustaría.

1)¿Hasta dónde somos capaces de llegar por no estar solas? Y 
2)¿Qué precio tiene tratar siempre de hacer lo correcto?

Me parece que hacemos un esfuerzo titánico por hacer lo correcto. Unos más que otros, claro. Pero más allá de que el mundo es lo que  es, con la injusticia asombrosamente bien repartida, veo a diario a muchas personas dejarse la piel por hacer “lo correcto”. 

Ojo, que no me refiero a hacer el bien en plan Gandhi, sino a hacer lo que se espera de nosotras, a cuidar de nuestros padres, a proteger a nuestros hijos, a cumplir con nuestras obligaciones, a ser responsables, a no dejarnos llevar por el lado oscuro de la noche, etc.

Vivimos aferrados a la idea de que hacer lo que "nos toca", es lo mejor y que cumpliendo con ello alcanzaremos, sí o sí, el bienestar; seremos bendecidos y podremos dormir convencidos de que estamos a salvo del “karma”.

lunes, 3 de octubre de 2016

Algo más que un cuarto propio


La construcción de mundos imaginarios o en paralelo a la vida real para existir en un mundo que encaje con tu cuerpo, tus sentidos y tus deseos.
Necesidad vital.
Levantar los pies de la tierra para elevarte. No para volar perdida a merced de las corrientes de aire, sino para despegar y navegar en  la dirección que marcan tus anhelos.
Fundamental.
Cuando ya no se es uno, cuando ves cómo tu nombre se dice y usa en vano durante todo el día, y tú –como individuo– ahora tienes la relevancia esencial de la energía eléctrica… sin la cual todos desesperan porque no funcionan los aparatos domésticos.
Cuando los roles son múltiples, todos a la vez y ninguno a tiempo.
Cuando dejas de darte permiso para ejercer tus ideas, cuando ya no te permites bailar al ritmo de emociones frescas, y cuando empiezas a estar convencida de que los sentimientos deben ser secretos porque no caben ni el salón, ni en la cocina, ni en la oficina.

miércoles, 27 de julio de 2016

Descarada


Cuando somos tan jóvenes que ni siquiera sabemos que somos jóvenes, nos atormenta nuestro cuerpo. Piernas, tetas y culo se llevan la Palma, nariz y pelo les siguen de cerca. 


Y pasamos años, tal vez los mejores años de nuestra vida, desde un punto vista físico-biológico (y objetivo), lamentando lo que creemos no tener y que, claramente, tenemos. Qué pena no saber que nunca seremos más bonitas que en ese momento. 
Es una lástima, ¡eso sí que es una vergüenza!.

Toda una vida luchando por ser lo que no somos y compitiendo a contracorriente por ser como las chicas que salen en las revistas… También sin saber que ellas nunca serán como nosotras y nosotras nunca seremos como ellas, simplemente, porque todo es mentira. 

viernes, 3 de junio de 2016

Vivir una y mil veces más


Más de una vez habrán escuchado que un viaje se vive varias veces. Cuando se prepara con toda la emoción e ilusión de partir hacia lo desconocido, cuando se llega; luego al estar ahí en contacto con otras personas con unas costubres nunca vistas, ante un paisaje insospechado, en experiencias divertidas o enigmáticas.
Y las fotos, las miles de fotos que cuando regresamos nos vuelven a llevar a la fugaz emoción recorrida. Lo rememoramos desde que desarmamos la maleta y puede que durante años.
Esto no sólo pasa con los viajes.
Hay encuentros, etapas de la vida, noviazgos, aventuras con amigos, sentimientos que se fraguaron y que aunque no hayan perdurado, quedarán en nosotros.

lunes, 23 de mayo de 2016

Tú por mí


Hace casi un año murió mi amiga Fran de un cáncer que la devoró sin piedad. 
Sin la menor piedad.
Su muerte me provocó una profunda angustia. Lloré como hace años no lloraba. Me sentí perdida y oprimida por el espanto que significaba su cruel final. Otra vez el plan supremo se me hacía intolerable.
Me sentí tocada y en mi aflicción conseguí, sin hacer ningún esfuerzo, sentir en mi piel su dolor. Pude construir detalladas imágenes mentales de su falta de aliento. Asistí sin ir, al  instante en que sabía que se moría mientras sus hijos la miraban desde los ojos que ella misma les había dado.
Aún puedo sentir la pena, igual que entonces, sin que me cueste nada.

martes, 26 de abril de 2016

Celos


Se supone que están en nuestros rasgos genéticos más primarios y tienen como función la de preservar a tu pareja para así continuar la especie.
Pero de eso hace ya mucho. Y hay marcas que, por muy genéticas que sean, no son compatibles con la evolución (mental), por no hablar de que si les seguimos haciendo caso, corremos el riesgo de no sacarnos nunca al mono que llevamos dentro.
Las rupturas a causa del Whatssap son ya un clásico. Tenemos ahora cientos de vías de comunicación, que también son mecanismos de vigilancia, y cuando se ponen al servicio de la persecución por celos, más temprano que tarde, te ves atrapado en una maraña de inseguridades y angustias que no puedes controlar; y, de golpe, te conviertes en una espía aficionado tremendamente triste y desdibujado.
Los celos están mal entendidos y son la raíz de muchas conductas venenosas para las relaciones de pareja.
Se han perpetuado en el tiempo al amparo de que son normales e inevitables, inherentes al amor y producto de la pura pasión.

viernes, 26 de febrero de 2016

Corazón en línea o amar en tiempos revueltos


Al paracer, las aplicaciones para ligar o encontrar pareja han cambiado por completo las tradicionales formas de conquista.
Nuestras costumbres, cuando de “amor” se trata, habían sido siempre muy, muy formales. Seguramente porque su origen está en lo más profundo de la sociedad con manifestaciones que se han mantenido por los siglos de los siglos gracias a lo romántico y lo sagrado.
Unos ritos que van desde las tradicionales cartas de amor con perfume, hasta el siempre deseado “diamond ring”.
Pasando por la “pedida”, el noviazgo, los compromisos y enlaces varios ante las familias, además de todas las demostraciones de amor en formato: canción, bombones, poemas o tatuajes. Y cada una de estas manifestaciones tiene (tenía) su correspondiente manera de ruptura.