Chica de Artó

Chica de Artó
Artó

martes, 18 de febrero de 2014

Dar para recibir



Cuando termina una película me empeño a fondo en leer todos los nombres que aparecen en los créditos,  llevo años y  aún hoy me resulta imposible. Para qué pondrán tanto nombre si no los lee casi nadie, a quién le puede interesar quién hizo qué. Más allá de los diez primeros actores son sólo letras amontonadas que pasan sin sentido hasta la C de copyright.
¿Te digo para qué los ponen? Para que cada uno se lea a sí mismo. Para que el que sale, se busque, se encuentre y halle la paz al verse ahí, reconocido.
Hasta hace muy poco no fui consciente de que existía esta ansiedad, este deseo generalizado por el aplauso, por el agradecimiento público, por el trofeo, por la mención honrosa… en cualquier categoría, da igual.
Las madres, ya lo sabemos, esperan por lo menos el tatuaje en el brazo y de ahí para arriba todo es poco para premiar su encomiable labor, pero no son las únicas afectadas por el afán. Todos tenemos el bicho dentro.

miércoles, 12 de febrero de 2014

Mordiscos de amor


Burning Love
Cuando una historia de amor termina puede ser una lenta disolución, pero casi siempre se trata de un estallido mortal que arrasa con todo tipo de buenas intenciones para dejar, en el mejor de los casos, un rescoldo que permanece ardiendo un rato gracias a la furia, el rencor o el despecho.
Se dice que no hay finales buenos. Y no los hay cuando lo que hubo fue un viaje hacia al centro de la pasión donde te dejaste caer llevada por los ensordecedores latidos del deseo que fecundó en amor y acabó en espanto.
Lo que viene después, cuando uno de los dos interrumpe el abrazo que parecía eterno, es llanto a grito pelado o, si somos más de interior, gemidos ahogados ante el cruel desaire que nos hace ver de golpe lo peor del amante ideal.
Alguien, siempre uno y no los dos, queda tirado a la intemperie del desprecio.
Un empujón sentimental inesperado nos puede dejar contra las cuerdas, aturdidas de celos o desdicha durante más de "diecinueve días y quinientas noches",  sin poder vislumbrar siquiera dónde ha ido a parar nuestra elegante entereza.

sábado, 8 de febrero de 2014

Espejismos


abc.es

No somos todos iguales; desde antes de nacer ya se marcan las diferencias, hay gestaciones nutridas y calmas que luego tienen un parto atendido y controlado donde se recibe a un bebé sano que desde el primer aliento respirará aire puro… y para otros será todo lo contrario; y a partir de ahí la vida se encargará de hacer diferencias un día sí y otro también.
Ni al comienzo de la vida, ni en el medio, ni al final el trato es igual para todos, después ya no sé, se ve que la esperanza está puesta en que en el cielo todos seamos iguales, pero aquí, ahora, no es así.
En España se discute que si a la hija del rey es o no igual ante la “justicia”. Ni la hija del rey ni muchos otros recibirán nada parecido a justicia nunca. Donde para unos hay cárcel para otros hay alfombras. No somos iguales ni ante la ley, ni en atención sanitaria, ni en educación ni en oportunidades ¡ni en nada!
Y otros te aclaran que en lo esencial sí somos iguales. En eso que va por dentro y que nos convierte a todos en seres humanos ¡Tampoco! Hay gente buena y gente mala, hay los listos y los tontos, honrados y mentirosos y eso se extiende hasta los rasgos más superficiales que nos diferencian también por fuera; los guapos y los feos, los que combinan bien la ropa de los que no dan una, los con sonrisas brillantes y los desdentados.

martes, 28 de enero de 2014

La separación


Miro y remiro las portadas de los periódicos y revistas, no sólo las de temas del corazón incluso las estrictamente económicas, y todas han encontrado un argumento para hablar del affaire de Hollande, ese regio mandatario de Francia liado ahora con una actriz 17 años menor. No he podido resistirme porque, lo digo abiertamente, me encantan todas estas historias rocambolescas de intrigas y pasiones de personajes tan serios e importantes que viven al margen de cuestiones tan comunes y corrientes. ¡Pero no! Resulta que esconden una vida “privada” que es como para montar una trilogía erótica que le daría vuelta y media a las sombras grises
La trayectoria de este hombre de 58 años, que no se ha casado nunca, con cara de pollo y sin la menor gracia visible es, por decirlo menos, sorprendente. Ha ido enganchando una relación tras otra, con mujeres espectaculares no sólo por bellas, sino por inteligentes y talentosas, sin pausa entremedio. Y yo miro las fotos y me quedo como exigiendo una explicación.

martes, 21 de enero de 2014

Deliciosas mentiras


femenina.es

A veces no es que nos tomen por tontos, es simplemente que nos dejamos mecer en el vaivén de las mentiras porque son suavecitas y embriagadoras.
He pasado de estar asqueada por creer que desde la televisión nos mienten para someternos, que desde las revistas nos engañan para que veamos un mundo que no existe, que los de la publicidad son unos malvados que no saben de límites con tal de hacernos caer en la trampa, y que ya no se puede con tanto canto de sirena, a sentirme muy orgullosa por darme cuenta, para inmediatamente dejarme caer y acariciar encantada por el embrujo del engaño.
Si te fijas verás que hay mentiras para todos los gustos, no así verdades que son mucho más difíciles de digerir, áridas y amargas, incómodas y hasta explosivas, además nunca tienes la seguridad total de que lo sean. Las mentiras en cambio, llegan a sentar bien, unen a la gente -en particular a las familias- tienen efecto reparador, son constructivas y son absolutamente auténticas.
Es balsámico que nos digan que estamos igual que hace diez años, cosa científicamente imposible, pero muy edificante.
A la mentira en sí, súmale que cada uno escucha lo que quiere escuchar y que entendemos sólo aquello que nos interesa. La amalgama es perfecta.
No sé tú, pero yo he escuchado mil veces eso de “la vida es muy corta para amargarse”, “más disfrutar y menos pensar” y demás versos sabios que nos dice la gente que está bien informada. ¡Qué temperatura más ideal hay bajo el manto del convencimiento de que todo es cuestión de cómo se mire, que los límites son móviles y que la energía positiva mueve montañas! Los ignorantes son buenas personas y los tontos pueden ser muy simpáticos; no así los que no quieren ver el lado bueno de las cosas que son unos desagradecidos que se condenan a la infelicidad.

martes, 7 de enero de 2014

Tango para bordar



Hay sentimientos tan vagos, tan difusos que cuesta calificarlos como malos. Y pareciera que en el fondo albergan algo de bueno, aunque haya que rebuscarlo.
La nostalgia tan propia de la edad adulta y que atribuimos con tanta facilidad a los abuelos que siempre están destacando las ventajas de un pasado mejor, es algo también muy propio de la mujer, del romanticismo y el suspiro por el amor que se rompió o evaporó de tanto vivirlo.
Mi mamá, por ejemplo, te hace sopa de nostalgia con cuatro imágenes de la semana pasada, no te digo ya el guiso que puede liar si la animas a  remontarse a la tarde de aquel verano cuando todos éramos chicos y jugábamos (según ella) felices a la sombra de un limonero…
Me he visto estos días tan de hormonas caprichosas sucumbir al embrujo de la nostalgia sin oponer demasiada resistencia, a pesar de que ha sido un propósito vital nunca añorar lo anterior. 

lunes, 23 de diciembre de 2013

La Navidad como final


The good wife

Cada vez que termina “The good Wife” (la serie) me quedo mirando las letritas hasta que desaparece el nombre de Tony Scott, que se tiró de un puente y murió, claro.
¿Por qué se habrá tirado de un puente el hermano de Ridley?  Cada vez que veo las letras blancas sobre fondo negro desaparecer lo veo a él lanzándose del puente hasta perderse y también veo a su hermano seguir poniendo “Tony” en los créditos aunque ya no esté y no puedo dejar de pensar que lo hace para joder.
Acabo de ir a ver una película donde sale Gandolfini, el de Los Sopranos, que también se murió y cuando vi que al final le ponen unas letras doradas, dedicándole la película, me dio la misma sensación de que no encaja, si ya está muerto, no lo va a ver…
No es que no crea en las buenas intenciones, pero son tan dudosos todos estos gestos. Es difícil ver homenajes entremedio de tanto marketing ¿no?
Debo ser yo, de seguro, pero con la Navidad me pasa un poco lo mismo. Me incomoda y me hace sentir mal, y por distintas razones, me pongo a pensar en la muerte más que en otras cosas y termino por sentir siempre una horrible pena a pesar de las luces de colores y los regalos. Me provoca aflicción.