Chica de Artó

Chica de Artó
Artó

viernes, 20 de noviembre de 2015

No es edad para inocencias


Dos veces en poco tiempo me he visto frente a hombres distintos hablando sobre cosas que, al parecer, no sabían.
Pero la que se ha quedado de piedra soy yo.
Sorprendida ante sus ojos abiertos, sus silencios nerviosos y sus risas forzadas y hasta un pequeño enfado para enfatizar la negación: “eso dirás tú, pero no es mi caso”. Nunca es su caso.
¿No es tu caso? No se trata de ti. No es nada particular. Así son las cosas, no más.
Hace poco dije que la mujeres nos callamos y, entre nosotras, no nos contamos la verdad sobre demasiadas cosas. Pues entre los hombres parece que pasa un poco lo mismo.
Y debe ser por eso que no saben que en el matrimonio la felicidad es una variable y no una constante y que la sagrada unión, con el tiempo, se vuelve cada vez menos sagrada. Se pierde interés y las puertas del deseo se abren cada vez menos en tu casa y más en portales menos familiares.
Se me hace raro que un hombre grande, vale decir, de más de 30 no entienda bien de qué va el asunto de estar en pareja y se sienta traicionado por la vida cuando descubre que todo es mucho menos “ideal” de lo que él pensaba.

viernes, 23 de octubre de 2015

El sexo como valor



Casi nunca hablo públicamente de sexo porque en realidad está bastante tratado el asunto. Y, la verdad, llega una edad en que ya se da por entendido todo aquello que fascina comentar a los 20.


Pero últimamente he tenido un par de conversaciones bastante intensas sobre relaciones “amorosas” donde ha sido imposible no tocar el rol que juega el sexo en ellas.


Por desalentador que suene, para mí, el sexo como acto, entiéndase follar, es decir el coito y sus derivados, no ha tenido nunca demasiada importancia. No es que no me guste o no lo haya hecho con ilusión. Para nada.

Pero yo me refiero al sexo como valor.


Cuando fui virgen, nunca le atribuí la menor cualidad y, por tanto, tampoco significó nada el dejar de serlo (sigo creyendo exactamente lo mismo). Y por lo mismo tampoco creo que sea el Gran pecado.


Lo que fueron, y significan hoy mis ex, se aleja diametralmente del sexo “cometido”.


Pocas, muy pocas veces podría decir que fue un “fogonazo” hormonal lo que me llevó al sexo. La mayor parte de las veces me he movido debido a la emoción, la curiosidad, el poder, el encanto o la ternura.


Y desde entonces me he metido en la cama por razones muy distintas cada vez, y lo que conservo de cada experiencia no tiene nada que ver con el sexo en sí.

miércoles, 2 de septiembre de 2015

La reentré


Aquí se está hablando de “síndrome postvacacional”, de cómo superarlo y de cómo volver a la “rutina”. Se están dando recetas variadas para volver a la vida cotidiana sin morir de angustia.
Pues yo no sé nada de eso y estoy feliz de que se acabe el verano.
Feliz de que haga frío, feliz de que corra viento fresco, de que los días estén nublados, de que los niños abandonen los parques y piscinas para volver al colegio. ¡Oh sí!
Estoy encantada con la posibilidad de cerrar, por fin, las ventanas y no tener que ver ni oír a mis vecinos.
De que las calles se vacíen de gente eufórica en bañador y bronceada o directamente quemada.

domingo, 16 de agosto de 2015

Pacto de silencio



La relación entre mujeres es rara.
Nos unen tantas cosas, tantas causas, tantas razones. Hay argumentos históricos y cotidianos para hacer piña, para aliarse sin fracturas. Sin embargo las mujeres nos relacionamos entre nosotras de una manera extraña.

Además de la feroz competencia reinante en lo profesional, se suma la carrera por el amor y el cuerpo perfecto que hace que todos los vínculos entre chicas se tiñan de un color un tanto opaco.

Pienso en la relación más pura y entrañable entre mujeres, de la que surge todo lo demás: las madres y sus hijas.
Peculiar, compleja hasta decir basta, tupida, accidentada. Difícil. Siempre.
Imagínate entre amigas o compañeras, cuñadas, primas, hermanas…

Es cierto que muchas veces la relación con una amiga puede ser mucho más resistente y cariñosa que con alguien a quien te une la sangre, pero así y todo siempre hay una zona oscura habitada por silencios infranqueables.

Hay cosas que una mujer no le dice a otra mujer.

domingo, 2 de agosto de 2015

Para vos, reina



Este post lo hice para mi mamá, hace hoy justo dos años.  Ahora mi mamá, no está. Ha muerto. Y este texto cobra especial valor porque lo leyó viva, contenta y emocionada.  Y hoy me siento muy afortunada de que así haya sido. 


Hace un tiempo empecé a darle cuerpo a una idea de esas difíciles de explicar. Se trata, dicho muy a la rápida, de escribir cosas para leer después de que la gente que ha sido importante para mí haya muerto, discursos para funerales, vamos. 

Quise escribirlos ahora porque si bien hay una cronología lógica de acontecimientos vitales, la vida, muchas veces, no es nada lógica ni ordenada. 
Ya tengo algunos terminados y al leerlos pensé: me gustaría leérselos a los protagonistas, lo cual será imposible si sigo la instrucción, así que decidí emprender otra serie y escribir pequeños homenajes que, ojo, no serán necesariamente alabanzas, sino sólo algo que quiero decirle a otras personas, pero siendo amable que, según mi padre, es clave para resultar efectiva (ja).
Voy a comenzar por lo primero, por el origen, por mi madre.
Por favor, no llores.
Ser madre es lo más inesperado que le puede suceder a una mujer sensible como la mía mama.

sábado, 25 de julio de 2015

Seres que desaparecen: ghosting


Se habla de una “nueva” manera de terminar una relación, toda una estrategia llena de supuestas ventajas, moderna como la que más, cómoda, sencilla y rápida: el ghosting (o fantasmeo). 

Consiste en desaparecer de pronto, no contestar nunca más el teléfono ni los mensajes, bloquear al otro de todas las redes o aplicaciones y eliminarlo como contacto y, claro, también como persona.
Lo odio.

Me parece que no es ni nueva, ni tiene ventajas y desde luego no es nada digna.
Más allá de que es una falta de respeto, de consideración y que es hasta de mala educación, desaparecer de la vida de alguien sin dejar rastro, sin decir nada, esfumarse sin más, dice cosas muy feas de ti. No es propio de un  ser humano que habita el mundo. 

Las relaciones entre las personas son la base de la Humanidad, aunque sean malas o te incomoden. 

martes, 7 de julio de 2015

La gracia de Grecia


Intuyo que el referéndum que se acaba de llevar a cabo en Grecia ni se entiende ni importa en el resto del mundo, pero tiene un punto que a mí me provoca tanta emoción porque es como si, de alguna manera, la felicidad fuera un derecho, algo que se puede exigir.

Es como si de forma colectiva, todo un país, dijera basta de hacer lo que toca, basta de hacer lo que nos mandan a hacer los que tienen una vida modélica. Nosotros no queremos tu vida modélica, queremos la nuestra, aunque eso implique desaprobación, desprecio y condena. 

Los griegos han dicho que no quieren que los europeos más acomodados les impongan una serie de reglas que supuestamente les llevarán al bienestar. Y eso es muy estimulante.